lunes, 25 de mayo de 2020

Ojo con la fiebre amarilla!

Dicen que a veces los chismosos son hasta buenos y en este caso pues tal vez la señora me salvo la vida por que yo no estaba vacunado contra la fiebre amarilla y ni se me había pasado por la mente. Investigamos un poco y lo que pasaba era que en ese momento había llovido mucho para los lados del Tena y se habían desbordado algunos ríos, así que resolvimos quedarnos unas noches más en Quito pero ya al estilo más mochilero en un alojamiento más económico.
Pude vacunarme en un centro de salud que aplicaban las vacunas gratis y ya las noticias indicaban que había luz verde para el Tena. Como les he contado Jenni y yo no somos muy metódicos, simplemente empacamos nuestras mochilas y nos dirigimos hacia la terminal y efectivamente dentro de poco salía un bus para el Tena.
El viaje duró unas 4/5 horas, los paisajes eran de otro mundo, montañas imponentes con caídas de agua que se colaban entre las rocas para llegar a los ríos, entre más nos acercábamos al Amazonas mas comprendíamos la inmensidad del pulmón del mundo, pues solo asimilas su inmensidad cuando lo tienes de frente.


El Amazonas y su magia



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